Presupuesto mensual
Una plantilla base para ordenar ingresos, gastos fijos y gastos variables sin complicarte.
Antes de recortar nada, conviene ver el mes completo con calma. La mayoría de los presupuestos se caen porque se arman de memoria y con prisa: se anotan las cuentas grandes y se olvidan los gastos que aparecen cada dos o tres semanas. Aquí partimos de una nómina ajustada, de esas que apenas cubren lo fijo, y vamos clasificando cada gasto en fijo, variable y esporádico.
La idea no es apretar cada euro, sino saber de antemano qué se puede mover y qué no. Un presupuesto que aguanta el mes es el que deja un margen realista para imprevistos, aunque sea pequeño.
La plantilla de hoja de cálculo viene con las categorías ya preparadas para que solo tengas que registrar lo que entra y lo que sale. No hace falta llenarla todos los días: basta con anotar los movimientos y revisar cada domingo con la lista de verificación imprimible. Diez minutos bastan si el hábito se mantiene.
Va a pasar. Un mes se junta con una avería o con una cuota inesperada y el presupuesto se sale de sitio. La respuesta no es abandonarlo, sino ajustar: mover lo variable, retrasar lo que se pueda y anotar qué se desvió para tenerlo en cuenta el mes siguiente. El presupuesto no es una regla fija, es una referencia que se corrige.